Fútbol, música, capulí y olla de tostado en la marcha indígena

Fútbol, música, capulí y olla de tostado en la marcha indígena

Ayer, la marcha por el agua y por la vida descansó. En la parroquia de Chilcapamba, en el corazón del territorio salasaca, en Tungurahua, se cumplió la décima jornada entre El Pangui, Zamora Chinchipe y la capital de la República. Hubo fútbol, volei, sacos de capulí, ollas de tostado, música y compañerismo.

Cuatro goles marcó para su equipo el presidente de la Conaie, Humberto Cholango, que juega en la posición del 9 y es verdaderamente hábil con la pelota. 4-3, fue el resultado. Luego, bajo el sol inclemente del mediodía, se fueron juntando los marchantes para una nueva asamblea, la tercera en las últimas 24 horas.

El tema de todas estas reuniones, en las cuales los periodistas no son bienvenidos, es la logística. Mucho de lo que ha ocurrido en los últimos días ha sido improvisado sobre la marcha. A la ciudad de Ambato, por ejemplo, se llegó dos días antes de lo previsto. Y con cada cambio de calendario, solucionar los problemas de alojamiento y la alimentación para centenares de personas se vuelve una pesadilla. La gente avanza con la seguridad de que siempre habrá dónde dormir y qué llevarse a la boca.

La víspera fueron temas políticos, no logísticos, los que ocuparon a los marchantes en su asamblea nocturna. Se supo que en la reunión celebrada en la sede del Movimiento Indígena de Tungurahua, en el centro de Ambato, los movimientos sociales agrupados en la Coordinadora de Izquierdas pidieron a la Conaie que comparta con ellos su protagonismo.

Dirigentes como Salvador Quishpe, iniciador de la marcha en la provincia de Zamora Chinchipe, de la cual es prefecto, piensa que está muy bien que la tarima sea para todos, con una sola condición: que no se presenten como Coordinadora de Izquierdas, sino como movimientos sociales. “Yo no estoy aquí como miembro de Pachakutik, sino como dirigente social”, diferencia.

Parece una sutileza pero es la piedra de toque del movimiento desde que el asambleísta César Rodríguez, que venía marchando desde el primer día, se adelantó a proclamar la candidatura de Paúl Carrasco, prefecto del Azuay, para la presidencia de la República.

Ahora los marchantes piensan que todo cuanto hacen sus líderes se está leyendo en la sociedad como una estrategia electoral. Los más radicales, como el activista Luis Corral, insisten en no perder de vista el objetivo central: oponerse a la minería.

Mientras tanto, los mensajes enviados por políticos oficialistas desde Quito, son tomados con pinzas en Chilcapamba. Que el alcalde Augusto Barrera dijera que la marcha será bienvenida en la capital es algo que tiene sin cuidado a Salvador Quishpe. Él recuerda que la idea inicial de Barrera fue organizar una contramarcha.

Más le hacen pensar las palabras del vicepresidente Lenín Moreno. Él dijo que esperaba a la marcha “con los brazos abiertos”. Según Quishpe, “eso puede significar varias cosas”. No descarta que Moreno se convierta en el interlocutor de su movimiento en la capital.

About these ads
Esta entrada fue publicada en Varios.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s